martes, diciembre 05, 2006

A tenderme al sillón...

Necesito terapia de contención o una nueva forma de entender el lenguaje.

Hace tiempo –exactamente en mi antiguo blog- hablaba de aquellos personajes a los cuales siempre les ha sucedido todo, y dos veces más grave. De hecho, recuerdo haber mencionado a la Cata, la telefonista, que cuando almorzábamos juntas siempre era para saber que si yo había ido a Santiago, ella había ido dos veces. Si me dolía un diente, a ella le dolían dos. Si fui a Saturno, ella fue y volvió dos veces. En fin.

El asunto es que hoy estoy conociendo a otro tipo de personas, que si bien son menos fantasiosos, creo que agotan más porque exigen –y me exigen- mayor capacidad de argumentación. A saber: aquellos que critican todo porque sí y porque no. Los que en vez de decir frente a una situación: “no me parece buena idea, creo que es mejor esta otra” dicen sin empacho, y obviamente sin ofrecer alternativa: “es malo”. Todo es en negativo. Todo es una discusión. Es como si el mundo estuviera constantemente haciéndoles un complot.

Sé que en muchos casos es inconsciente y tiene que ver, quizás, con la pérdida total de la esperanza. En lo que sea, pero esperanza perdida. Y muchas veces tienen razón y logran replantear las ideas de manera positiva. Con ellos no me molesta lidiar, en la medida que se convierten en verdaderos abogados del diablo que me obliga a tener justificadas por todas partes mis acciones y decisiones.

Pero hay otros que, como dirían por ahí, no ven la luz al final de camino. Y no sé hasta qué punto yo quiero andar de linterna en las calles. Y ahí entro en conflicto interno, porque yo vivo en la esperanza eterna de que todo puede ser mejor. ¿Ingenua? Seguro. Pero la otra opción es andar de amargada por la vida, situación con lo que lucho todos los días, cuando me doy cuenta que estoy algo gruñona y entiendo que en ese estado solo aporto con más tristeza a este mundo.

He estado silenciosa bloggeramente hablando por varios días, pero ha sido porque lo que hoy me nutre –el trabajo- me tiene preocupada. Es demasiada la resistencia con la que me encuentro día a día para explicar algo nuevo como lo es Transantiago. La próxima semana los colectiveros de Puente Alto se paralizarán con motivo de este nuevo sistema y andan generando psicosis entre la ciudadanía con las ventanas pintadas con “Alerta Puente Alto”. Asumo que tienen sus motivos, pero ello no basta para tranquilizarme.

Necesitamos explicar cómo funcionará, cómo se tendrá que pagar, cuáles serán los nuevos recorridos, pero está costando que las personas quieran recibirnos. ¿Tanto susto le tenemos a lo nuevo? Es cierto, sé que han existido promesas incumplidas, plazos postergados. Pero… ¿tan rápido nos desilusionamos?...

Quiero creer que tengo derecho a seguir creyendo… en lo que sea, pero creer.

Sentir que puedo confiar.

Definitivamente esto ha funcionado como terapia.

Para variar lo único que me saca un rato de este mundo. El tango...

14 comentarios:

Erika Contreras dijo...

Anita
Te entiendo cuando dices que tienes que luchar con gente que no le ve nada bueno al mundo. Y tb te encuentro razón cuando planteas que que es mejor tener una posición más positiva y no aportar más tristeza al mundo.
Sigue creyendo, teniendo esperanza.....Ah y no te sientas mínima cuando me visites, que tu eres luz en un mundo difícil.Tú estás en la lucha diaria, y esa si que es complicada.
cariños
erika

ALEJANDRA dijo...

Aniiii

Animo, fuerza, cariñitos, amor, abrazos. Todo eso para tí... ya verás que todo comenzará a funcionar, aunque el Transantiago no sea santo de mi devoción.

Nos veremos el 17. Y me voy a encoger con tanta agua.

Besitos

Irarrazabal dijo...

Me confunde Ana... A sus 30s recién comienza a distinguir las taras en los otros.

Se bien que el tango es su refugio cuando el mundo parece comerse todo alrrededor, pero no se rinda, parte de reconocer a Santiago como una ciudad ordenada pasa por aleccionar a los ciudadanos, por lo que la invito a apagar su equipo de música y salir a evangelizar a la ciudadanía!!!

Saludos!

Umma1 dijo...

De corazón... Si tenés cerca gente que no ve nada nuevo, fortalecete, no dejés que te ganen el deseo de vida.

Hay mucho amargo por ahí, de desorientado.

En cuanto a aceptar lo nuevo, para algunos es muy pero muy dificil. No lo hacen por maldad, es una defensa psicológica.

Coaraje nena, recordá el poema de Amlafuerte:

No te des por vencido ni aun vencido.
No te sientas esclavo ni aún esclavo.
Trémulo de pavor piénsate bravo
y arremete feroz ya herido

;)

ALEX dijo...

AY...DIOS MÍO... LA GENTE...!!! TODA UNA VIDA PARA TRATAR DE ENTENDERLA.

Enrique Ahumada dijo...

Es difícil este tema. Me pasa lo mismo con la gente que trabajará en el Transantiago, imagínate que si no resulta se quedan sin trabajo y alegan igual y salen con "no va a resultar" "la gente no está preparada para esto".

Nadie puede asegurar que esto sea un éxito, pero hasta no verlo en acción sólo especulamos.

Lo que más molesta es que todos dicen que los chilenos somos chantas y por eso no resultará. Mi respuesta: Tu eres el chanta, no yo.

En fin, gracias por los comentarios en mi blog y que bueno que no estamos tan solos tratando de enseñarle a la gente sobre los cambios que vienen.

Enrique

ecasual dijo...

Muy interesante la descripción de los personajes.

Saludos

álvaro dijo...

Hola Anita, aquí ando de curioso leyendo tu blog ya que me agradó tu opinión en otro blog donde decías que el relato no te había gustado; bueno, pues a mi tampoco me gustó. En cuanto a tus pensamientos, opinio al igual que tú, que es mejor ser optimista.

Saludos desde México,

Álvaro.

Enzo Antonio dijo...

Hola Anita
Comparto tu parecer de andar en la vida en forma positiva, no mas tristezas o andar amargado.
Difícil convencer a todos de las bondades del Transantiago, pero al parecer los colectiveros andan enojados por que ven pérdida de su fuente laboral en todo esto. Bueno no todos pueden quedar contentos. En todo caso estoy convencido que este plan le cambiará el rostro a la locomoción en Santiago.
Saludos.

Eres muy amable con tus comentarios en mi blog.
Cariños.

Natho47 dijo...

La gente sólo reacciona según como la trate la autoridad,por eso les cuesta creer.

ElMago dijo...

Dice Mario Pergolini, gran periodista argentino, "Cuidate, hay mucho garca dando vuelta" No te dejjes amargar, angelito, vos siempre sos una fuente de ambrosía :o)

Alguna vez, allá cuando TranStgo esté instaurado, alguien te agradecerá habérselo explicado.

La vida es una rueda, y como decia el magnífico Obdulio Varela, los de afuera son de palo :o)

chechollanes dijo...

Prima,
El otro día te di mis argumentos anti-transantiago. Suelo no tener demasiados resquemores con los procesos de cambio. Sin embargo mi cuestionamiento es más doméstico que cualquier reclamo social.
Exijo entrega de desodorantes (y manual de uso) para los nuevos usuarios de Metro.

PD: Murió!

Unknown dijo...

ANITA

NUNCA HABLARÉ BIEN DE UN GENOCIDA , LLÁMESE PINOCHET , VIDELA , MASSERA Y TODOS LOS QUE ANDAN DANDO VUELTAS POR AHÍ .
CREO EN LA VIDA ETERNA , POR LO TANTO A TODOS NOS ALCANZARÁ LA JUSTICIA DIVINA Y TENDREMOS QUE RENDIR CUENTAS DE LO HECHO AQUÍ , EN LA TIERRA .
TRATO DE GUARDAR LAS FORMAS , EL INSULTO NO ES MI ESTILO .

AMIGA

QUE TENGAS UNA BUENA SEMANA

BESOS

ADAL .-

paloma dijo...

Hola Anita... qué rico encontrarte por acá... La verdad es que yo ya no creo en el Transantiago y no creo hace mucho rato... simplemente por una razón. Porque los que lo diseñaron no andan en Micro, porque la paciencia tiene un límite, porque a última hora pican la calle de mi casa de madrugada. Todo mal hecho. Es lo que veo, es lo que siento.Un beso graaande¨
Paloma