Ha pasado mucho tiempo. Quizás demasiado.
Y no es que no quisiera escribir, solo que el tiempo ya no es tiempo.
Los minutos los tengo dedicados a cualquier cosa menos escribir.
Hasta que Alex me preguntó si tenía actualizado el blog.
Era un silencio autoimpuesto. Y hay que romperlo.
Transantiago sigue ahí. Y yo sigo ahí. Si hay algo que me ha enseñado este trabajo es a tener paciencia y asumir que la gente miente. Estoy aprendiendo a detectar las pequeñas sutilezas del empleado que inventa una mentira en el momento para salvar una situación o aquel que planificó qué decir para caer en gracia. Lo triste de todo eso es que me he vuelto una desconfiada. Pero así como existen los que le ponen color plomo al trabajo, también tengo a aquellos que son un perpetuo arcoiris que me hace creer y saber que no estoy sola. Se le agradece a Luis, Alvaro, Julio, Pía, Jorge, Mario, Eliana y... también Paola, por existir.
La vida de casada es divertida. El Ale es mi mejor amigo. Y yo soy su mejor amiga.
Juego Play y Lineage II. Han sido un gran descubrimiento. Me desestresa.
Aprendí a hacer sushi. Según el Ale ya estoy profesionalizándome en el tema. En un próximo blog hablaré de mi experiencia con esta snob comida, la calidez de tomar el arroz húmedo, lo asqueroso del vinagre, el sabor del salmón y lo bien que corta los rolls el Ale. Porque claro, es una cuestión que está escrita en el contrato de matrimonio: "Ella arma rolls, y él los corta".
Siento que necesito darle una orientación a este blog. No tiene norte. Ni sur ni ninguna dirección.
Necesito hacer ejercicio. Si quiero ser mamá debo estar en forma para ser una buena incubadora. Pero cuesta demasiado hacerle el quite al chandelle que me llama desde la vitrina del supermercado.
La polola de uno de los mejores amigos del Ale sufrió hace una semana un derrame cerebral. Los sueños y proyectos se fueron al suelo. Está grave. Y nos ha forzado a ver nuestra relación, disfrutarla y alegrarnos por estar juntos.
Iba a poner una foto, pero acaba de llegar una chica a una entrevista de trabajo. Claro... soy la reina Midas del trabajo...
