lunes, junio 04, 2007

Un lunes especial




Como dice el buen Fito, "hay cosas que te ayudan a vivir". Y ando necesitando aire.

Este último tiempo he estado monotemática. Si no era Transantiago y sus efectos en la gente, lo es la permanente presencia de Alex en mi cabeza.

Tiene razón Irarrázabal cuando dice que el matrimonio me ha puesto ñoña. Pero me pregunto ¿por qué no estarlo?, ¿acaso debo disimular la inmensa felicidad solo porque no es de todos?.
En el trabajo todo bien. El próximo post el tema será ese.

Creo, más bien quiero creer, que es normal lo que siento. Nunca he estado así de plena antes. Sigo igual de gruñoña que antes, solo que me dura menos. O más bien le doy su justa medida a los problemas, y mejor aún, estoy aprendiendo a plantearlos como desafíos para reoslverlos. Esto de juntarme con tantos ingenieros me tiene pensando calculadoramente, lo que si es bien aplicado, permite ocupar menos tiempo en los "desafíos", y tener más tiempo para pensar en ñoñerías como el vestido de novia, usar los zapatos para no caer, "obligar" a Alex a ensayar conmigo el vals, pensar en cómo me peinaré...

Sé que no estaré igual de ñoña toda la vida, así que disfruto mi minuto.

La vida será distinta. Yo estoy feliz. Y quizás eso mismo no me ha dejdo ver lo triste que está mi papá. Sé que daría lo que fuera porque yo no partiera de la casa. Me extrañará. Lo extrañaré. Y esa cosa de los sentimientos encontrados es lo que me hace creer que la lloraré toda. ¡Soy tan llorona!.

En fin. Como tarea me propondré actualizar este blog al menos una vez a la semana. Y por qué no los lunes. Visnja lo hace los miércoles. Quizás me tranquilice el alma.

El miedo a la aventura y la costumbre de lo conocido no me inmovilizará. Siempre se habla del síndrome del nido vacío. ¿por qué no se habla de cómo nos sentimos los que "salimos a volar"?...

Amor, Laibach.