
Lo sé.
He estado perdida.
Pero para encontrarse, hay que perderse.
Y me encontré con la fiesta del vino, con el otoño, con ganas de iniciar una nueva etapa.
Sigo con la misma fuerza y la misma fe de que Transantiago funcionará.
Y... me caso.
De los detalles hablo otro día.
Amor, un regalo.
