No recuerdo haber leído en ningún horóscopo que ésta fuera una época de regresión. Seguro el hecho de encontrar y ser encontrada por aquellos que estuvieron en mi camino algo tiene que significar. O al menos algún significado quiero darle, porque no me resulta normal que en una semana de pronto vuelva a tener 13, luego 17, la universidad...
La Ale me dijo que era reencontrarse con la historia.
Y lo que más me llamó la atención, en particular con los dos compañeros de enseñanza media con los que me he cruzado, que recuerden mi afición por la música. Hoy, a más de diez años de aquel entonces, jamás me habría imaginado que esa sería la imagen que quedaría de mi. Digamos que no era muy social, tenía amigas, pero no era de ir a fiestas o juntarme después de clases. "La Pianista Matea" dijo el Pato y la Marce recordó mi devoción casi insufrible por Bach. Mi querido Bach.
(Dato rosa: Nada superará en la vida al Concierto para Violín, en La Menor, de J. S. Bach)
Y todavía, y por eso no había escrito, no logro procesar estos encuentros con personas casi olvidadas, y mis propios desencuentros con lo que he sido.
El asunto en concreto es el siguiente: Siempre he renegado del colegio. Recuerdo haber tenido permanentemente la sensación de estar en un lugar donde no debía y cumplía con estudiar para las pruebas, leer el Quijote, tratar de entender al Cococho en Matemáticas, o decidir no disectar un conejo pa'l Chancho López. De hecho, algunos post anteriores, respecto de las protestas estudiantiles acá en Chile, yo decía que quería volver a ser escolar, pero hoy, con escolares que se la juegan.
Y claro, me refugiaba en la clase de música con el profe Cocas, en los ensayos grupales, en mis clases de piano vespertinas o los conciertos a los que solía asistir. La música siempre ha sido mi escape. Y quizás me hizo escapar demasiado. Recuerdo que en primer año de universidad Abraham Santibáñez me preguntó porqué había entrado a estudiar periodismo. Y respondí: "Quiero ser musicóloga".
Pero me encuentro, diez años después, leyendo de personas que sí valoré en aquel entonces, con el recuerdo de mi gusto musical. Supongo que es mejor que si me recordaran como la insoportable o la despreciada.
Quizás el colegio no fue tan malo.



