viernes, abril 21, 2006

La renuncia...


Ha pasado casi un mes desde que renuncié al trabajo que tenía en una municipalidad desde hacía tres años, y no me había atrevido a escribir de eso porque necesitaba digerirlo. No renuncié por ir a trabajar a otro lado, o porque no me gustara lo que hacía. Por el contrario, creo que existen dos o tres trabajos más en este mundo que me gustaría hacer más que el que ya hacía, pero no tengo acceso a ellos en estos días.

Renuncié por un tema de dignidad profesional. No me pagaban lo que era justo, en consideración que se contrata a personas con menos preparación y más sueldo.

Muchos me dirán que eso ocurre en todos los lugares de trabajo, pero eso no me obliga a aceptarlo o asumirlo como normal y sano. Así que un día tomé mi tazón, mi mochila y salí digna desde mi oficina. Como digo siempre... "Adiós nomás".

Tras todo este tiempo de silencio he llegado a la conclusión sobre qué fue lo que emocionalmente me llevó a tomar dicha determinación: no puedo trabajar con jefes de los cuales desconfío. Y eso pasa porque, tal como en el amor, me entrego entera a lo que hago, pero no puedo amar desconfiando. No podría ser leal con mis jefes. Y antes de que eso sucediera, opté por ser leal conmigo misma, ahora que aún puedo dejar una "estabilidad económica" a favor de mi tranquilidad mental.

Como he dicho, aún me levantaba los lunes con ánimos para ir a trabajar. Al final eso no sucedía.

Y entre ser una feliz pobre, a ser una salariada amargada, la opción era clara.

No busco trabajo porque mi intuición me dice que espere y me prepare. Siempre he seguido a ese instinto visceral y hasta ahora ha funcionado. No tendría porqué ser esta una situación distinta.

Así que uso este espacio para dejar por escrito mi agenda de vida de estos días:
1. Seguir amando a Alex. Crecer a su lado y aprender a ser pareja. Acompañarnos.

2. El próximo miércoles comienzo a asistir a un taller de cuentos. A ver si sale algo de mi mágico mundo de manera digna a un papel. Sí, aún escribo primero en hojas de cuaderno y luego lo traspaso al computador. Me excitan los borrones de tinta sobre palabras que no se quieren.

3. Durante la próxima semana gestionaré un curso de inglés intensivo hasta julio.

4. Sigo ensayando con el coro para el viaje a España.

5. No hablo más de mi renuncia.

Así escrito suena a mucho.

Nada de eso da dinero, pero... por Dios que seré feliz.

P.D.: Amor, tienes que aprender a postear...

miércoles, abril 19, 2006

Dos Meses...


Había que empezar.Y creo que hoy es buen día para hacerlo. Hace dos meses me permití volver a creer en que puedo ser y hacer feliz.

¿Qué he aprendido en este tiempo?

Que estoy asustadísima de agobiar a este buen hombre. Que me gusta besarlo, que siempre estoy a su izquierda -seré siempre su bolchevique-, que es mejor ver el cine de a dos, que soy una dormilona y una burlesca...

y lo mejor...

que no hay mejor vino que el que bebo de su boca...

Feliz Segundo Mes ...